Buscando alternativas para el tratamiento de cáncer avanzado de mi abuelo, al ver que sufría y no recibía alivio con sus tratamientos tradicionales. Así llegue a informarme sobre diferentes terapias alternativas, a formarme en técnicas energéticas y a tomar consciencia de que somos todo y todos ENERGÍA. Eso cambió mi percepción del mundo, mis planes y mi tarea. Decidí en ese momento cambiar mi forma de vida, experimentar, aprender, formarme y enseñar estas técnicas.
Un camino que continúa hoy día, luego de 20 años de aprendizajes, en pleno desarrollo y expansión.
Veo el oficio de los terapeutas holísticos como un oficio apasionante que genera expansión de consciencia, sumamente gratificante, al ver los cambios en uno mismo y en los consultantes. Y desafiante a nivel personal al ver como cada ser que se acerca refuerza el trabajo propio y ayuda a continuar avanzando.
Mis lugares son mi interior, la observación, la reflexión y mi propio cuerpo físico como templo de todo ello. En contacto con la naturaleza y reconociéndome como parte de la misma.
Me inspira el asombro de las interconexiones entre todos los seres y espacios, como redes de energía, siempre en movimiento siempre con la posibilidad de auto renovarse. Me aporta libertad y consciencia
Sigo los procesos del propio ritmo interno, único y diferente en mí y con cada persona.
Me gusta mucho, muchísimo trabajar en la naturaleza. La naturaleza tiene todo de especial, tiene el poder de conectarnos con sus latidos, sus ritmos, sus ciclos, despertando la consciencia de qué somos naturaleza y parte de ese todo.
A la vez los espacios cerrados, nos ofrecen protección y refugio y nos enfrentan al desafío de llevar la naturaleza hacia ellos y de conectar con la libertad interna, siendo nosotros mismos los responsables de aportar “aire” a esos espacios cerrados.
Porque me apasionan los minerales y desde que recuerdo he sentido una fuerte conexión con el mundo mineral y el interior de la tierra.
De pequeña decía que iba a ser arqueóloga y me imaginaba excavando la tierra y encontrando tesoros. Ahora entiendo que esos tesoros que veía son los minerales que la tierra ofrece como herramientas invalorables de armonización y evolución.
Su esencia es luz, los siento como luz hecha materia, perfectos, radiantes y expansivos.
Mi relación con los minerales es noble, directa, sincera y de profundo respeto mutuo. Respeto cada percepción, claridad, discernimiento y enfoque que recibo en contacto con los minerales, así como siento que los mismos respetan los tiempos y ritmos internos de cada ser con quienes entran en contacto.
La diferencia con otras terapias, desde mi percepción y experiencia, es la inmediatez de respuestas y claridad que aportan cuando uno decide trabajar conscientemente y es el momento de ver. Y la capacidad de expansión que generan en el cuerpo energético, permitiendo desbloquear, activar lo estancado y generar armonía.
Vivimos en un mundo de energía, rodeados de energía y somos parte de ella.
Déjate sorprender, amplifica tu visión, tus posibilidades de comprensión y anímate a experimentar mediante la conexión con los minerales otra forma de percepción.
Se abre un mundo nuevo, una nueva percepción.
Se expande la consciencia a otras formas de ver y sentir.
Permite a la energía y los minerales que te ayuden a comprender y ver claro.
No hay límite para buscar y encontrar respuestas,
No hay límites para aprender, crecer y evolucionar,
Y no hay límite para que los minerales puedan llevarte donde quieras llegar.
Es momento, déjate guiar por la sabiduría cristalina y de tu mundo interno.